domingo, mayo 24, 2009

Cómo superar la crisis

Este texto no es idea mía. Al menos el hecho de escribirlo bajo semejante título me lo ha sugerido mi amiga Laura Grani cuando le he contado mis planes de viaje para los próximos 18 meses. También me ha advertido previamente de que lo más bonito que me van a decir quienes lo lean irá de cabrona para arriba. Y como siempre he sido un poco masoquista, aunque lo estoy dejando, me voy a exponer. A ver qué reacciones provoca mi realidad.

Vaya por delante que me considero una privilegiada porque, sin tener trabajo, como un porcentaje demasiado alto de españoles, puedo permitirme un sueño que no es sólo mío. No me ha tocado la lotería ni he cobrado una herencia, por suerte. Digamos que el trabajo de muchos años por fin me permite algo más que vivir mes a mes sin saber qué será de mi vida al siguiente. Y sé que durante año y medio tengo mis deseos cubiertos.

Que nadie tenga envidia porque no hay nada milagroso ni me ha caído del cielo. Al final se trata de elegir, de tener claras tus prioridades, de no conformarse con lo fácil y luchar por aquello que estás seguro que quieres, de no rendirte por muchas barreras que encuentres, de defender tu valor y tu valía, de no dejarte engañar ni engatusar, de ser fiel a tus deseos y objetivos, de tener confianza en ti mismo y en que lo lograrás, de volver siempre al camino más recto aunque de vez en cuando pruebes por las bifurcaciones, para al menos comprobar que no son una opción válida y no te equivocaste al seguir tu intuición o tu vocación.

Ahora que ya lo he vivido todo, al menos todo lo que tenía y podía vivir aquí, entre Barcelona como base y otros lares, me tengo que marchar. Ahora que la situación actual no me aporta nada y ni siquiera se deja aportar, por lo cerrada que está, me tengo que marchar. Ahora que estoy bien conmigo misma, y que no huyo de nada ni de nadie, me puedo ir sin el peso de las angustias, los miedos, las inseguridades, los traumas y las experiencias que a veces me hundieron y me incitaban a salir corriendo.

Me voy tranquila, me voy con ganas, me voy segura de que no volveré... a ser la misma. Ya no lo soy, quizás. Pero me voy a descubrir a la nueva. La que dejo atrás me tenía aburrida, eso sí. Ya había dejado de sorprenderme. Siempre lo mismo desde hace tantos años... que me resultaba perfectamente previsible y monótono.

Me apetece reinventarme y, en el fondo, volver a ser yo sin las influencias de los que me rodean y esperan lo que suponen que es propio de mí porque es lo que han visto siempre de mí. Quiero que mis condicionantes sean sólo míos. Quiero escoger lo que me dé la gana desde el fondo de mí misma, desde ese fondo que nunca escuchamos porque está silenciado por miles de voces ajenas y miles de capas de pintadas que alguien garabateó en nuestro cerebro. Quiero ser libre para despejar mis contradicciones sin que nadie tire más de un lado de la cuerda para que me decante. Quiero decantarme sola, como un vino de lujo. Y luego si acaso ya dejaré que alguien me pruebe y se deleite.

Así que me voy a dar la vuelta al mundo. No voy a ir de aquí a nueva zelanda y de ahí a NY y vuelta a Londres. No. Me voy a dar vueltas por el mundo. De este de asia a sur del pacífico, de sur de américa a norte, de noroeste de Europa a sur de áfrica, pasando por el medio Oriente. Me voy un año y medio a desvelar cómo viaja una mujer sola, cómo viajo yo sola superando el umbral psicológico del típico mes que me he ido otras veces sola. Quiero saber quién soy cuando no están los que quiero alrededor. Cómo me cuido cuando nadie me cuida ni siquiera de lejos. Quiero saber hasta qué punto me quiero y soy responsable de mí misma y de mi vida.

Por eso sé que al terminar este proyecto, seré otra. Y seguramente habré dejado atrás otra etapa. Y seguramente habré encontrado otras prioridades. Pero lo que más me tranquiliza es que será algo consciente, una etapa con prioridades sinceras y no impuestas por el tiempo en que me tocó nacer, por mi generación ni por las anteriores. Sólo quiero ser lo que yo quiero ser.

Así es como yo voy a sobrevivir a la crisis, reinventándome. Ahora que no tengo nada que perder, voy a comprobar qué puedo ganar. Me dejo aquí las armaduras, por si alguien las necesita. Yo no pienso volver a utilizarlas más. Total, sólo me hacen más débil porque su peso me deja sin fuerzas.

sábado, marzo 21, 2009

Un retiro muy placentero


Cuántas veces has dicho aquello de "me voy a meter en un convento"? Pues hazlo, no lo dudes. Ahora tienes tu oportunidad sin que ello signifique renunciar a los grandes placeres de la vida, ni enclaustrarte en una habitación asceta a sufrir. No, no, no.

Te subes a Begur, lo que ya como pueblo constituye un verdadero gustazo, y te acercas hasta El Convent, que lo fue, claro que sí, pero allá por 1730, y después de muy diversas funcionalidades, ha acabado siendo un magnífico hotel.

Esto no es un resort.
Es un lugar pacífico en el que puedes recrear la vida de los monjes pero con todo lujo de detalles. Las habitaciones no están recargadas, pero los colchones te los querrías llevar a casa si hubieras traído la furgo. Los jardines, oh, dios mío, dirían los frailes, qué maravilla que la vegetación de la zona, sus riachuelos, y sus pajaritos conformen nuestro grandioso jardín particular. A la naturaleza le han acoplado una piscina, una sauna y un pequeño gimnasio y para qué quieres más divinidad.

Pues para comer con gula.
Porque aunque no tengas hambre, no podrás evitar probar y probar un plato tras otros de los que bordan Robert e Iván. De Barcelona ambos, no quieren dar más referencias de sus maestros, ni falta que les hace, pues bastante demuestran ya con su timbal de caballa, ¡el rabo de toro relleno de foie!, sus pescados frescos con salsitas ligeras, el suquet de mero... y la sopa de chocolate blanco. Venderías tu plaza en el cielo por tenerlos como cocineros privados. Si a eso le sumas los vinos que te recomienda el todoterreno Ángel, pon a dios por testigo de que volverás al Convent aunque tengas que cruzar el Mediterráneo a pie como Moisés. Ya se encargarán Franz y Javier, como buenos San Pedro por turnos, de abrirte las puertas y tentarte con una manzana cuando llegues. Y si necesitas algo, pídeselo a Guillermo, que allí él sí que es dios y todo te lo concederá.

PD: Sinceramente, un refugio para escritores y artistas que necesiten concentración y paz sin renunciar a tomar el sol con el portátil a todo gas.

www.conventbegur.com

miércoles, marzo 04, 2009

EnRedadas, cómo disfrutamos las mujeres a través de Internet



Esta es la reseña de la editorial sobre mi último libro, publicado por SomosLibros, en la colección escrita por y para mujeres cuya anterior obra fue Sex Toys, de mi querida colega Vampirela.

"Internet, más allá de las páginas de sexo preferidas por el público masculino, se ha convertido en la nueva vía por la que cada vez más mujeres encuentran pareja, acuerdan una relación carnal esporádica o comparten sentimientos con un ciberamante. Las chicas “enRedadas” disfrutan hoy de todas las posibilidades del mundo virtual, que ofrece muchas ventajas pero también ciertos peligros, un mundo para el que este libro sirve de perfecta guía.

EnRedadas, escrito de mujer a mujer, explica en un tono muy claro y cómplice cómo dar los primeros pasos, cómo integrarse en grupos y redes sociales, cómo usar las webs y móviles cada vez más interactivos, cómo disfrutar según los gustos personales, y también cómo descubrir si se está pasando de la pasión a la ciberadicción. Las ilustraciones de Diana Cabarcas dan al libro un tono joven y desenfadado.

· Un libro para que las chicas puedan iniciarse con seguridad en las relaciones y el sexo a través de internet.

· Una lectura para jóvenes que deseen explorar todas las posibilidades sexys de internet, así como mujeres más maduras que deseen probar este mundo sin temores ni desengaños.

· Una guía para que los padres puedan conocer el tipo de relaciones que hoy pueden mantener sus hijas, ayudándoles a prevenir los principales peligros."

domingo, marzo 01, 2009

Entrevista a Samanta villar, la reportera empática de Cuatro.

Querida Samanta Villar, si te buscas a ti misma por google para ver lo famosa que eres, como estoy segura que tu ego te llevará a hacer, aquí tengo unas preguntas para ti que Cuatro me censurará sin lugar a dudas por considerarlas agraviantes.

Pero mira, como yo me siento agraviada por el tipo de periodismo que tú te estás prestando a hacer, pues te las lanzo. Y si no me las contestas tú, espero que por lo menos la gente 1) sepa que no todos los periodistas somos unos desalmados que se aprovechan de las miserias ajenas para obtener beneficios, y 2)reflexione sobre lo que se traga de los medios y deje, sencillamente, de consumirlos.

Mis preguntas son:
¿cuándo vas a pasar 21 días como prostituta en las ramblas, como hace mi vecina, aguantando clientes que te maltratan y haciendo mamadas o dejando que te dén por detrás sin condón?

Y 21 días viviendo como una mujer maltratada, con el enemigo en tu cama violándote por las noches?

te atreverías a exponerte a un accidente de tráfico hasta quedarte parapléjica para sentir en tu propia piel cómo se sienten esas personas que se han quedado inválidas para siempre? y luego hacer la rehabilitación etc, claro.

Saciarías la curiosidad que tenemos todos los humanos por saber qué se siente durante el coma?

Cuánto te pagan por programa o al año? Realmente te resulta rentable? Y a nivel emocional?

Has pensado qué será de ti cuando este programa acabe? No temes que se estigmatice en los medios serios? (ah, bueno, tampoco hay tantos, es verdad.)

Qué es lo que quieres conseguir haciendo este tipo de reporterismo, cuáles son tus ambiciones u objetivos?

qué es para ti la ética periodística? tiene límites? a dónde están?

me defines tu concepto de empatía, por favor.

qué crees que piensan de ti las personas en cuyo lugar se supone que te pones?

qué idea tienes (o quieres trasmitir) de ti misma actuando en estos vídeos?

tienes algún problema de autoestima?

por qué estudiaste periodismo?

durante cuánto tiempo calibraste la decisión de presentar este programa? o fue idea tuya?

uf, soy un mar de dudas.